viernes, 17 de mayo de 2013

Bodas de sangre


Personajes  y simbolismo de la obra

Bodas de sangre es una tragedia en 3 actos y 7 cuadros. Solo hay un personaje que tiene nombre propio, Leonardo. Es un conflicto muy sencillo del amor imposible, aunque aquí más que amor diríamos sexo. Esa atracción irresistible entre un hombre y una mujer en un triángulo amoroso desemboca en la tragedia. El destino se impone desde el título de la obra. Es una quinta esencia de tragedia en torno a un conflicto pasional que rompe las tradiciones convencionales.

La obra se estrena en España en 1933 y tiene un éxito mediano. Sin embargo en Argentina tienen un gran éxito, tanto que se vuelve a representar en Barcelona donde tiene ya más éxito.
En la obra cada personaje lleva en sí su papel. El Novio es un buen muchacho, trabajador que se enamora de la persona equivocada y no sabe ver más allá porque la novia siempre se muestra esquiva. La Novia siente una atracción fatal por Leonardo con el que tuvo una relación pero nunca se llegaron a casar porque no eran del mismo estatus económico y porque sus familias estaban enfrentadas (inspirado en Romeo y Julieta). El Padre, que es el padre de la Novia, es el prototipo de hombre que lo único que quiere es aumentar sus riquezas. Es un prototipo de hombre muy masculino. La Madre del Novio es una mujer que ha perdido a su marido y a su otro hijo. Es una mujer resentida por esta pérdida ya que el hijo fue asesinado por la familia de los Félix, familia de Leonardo. Es una mujer ligada a la perpetuación de la sangre. Su hijo, el único que le quedaba, también muere. La Madre, además, abre y cierra la pieza hablando del cuchillo. Este cuchillo tiene una función de premonición, es un objeto nefasto. Leonardo presenta la masculinidad y se asocia a un león y a al caballo (símbolo del deseo sexual masculino). Es un personaje transgresor y un hombre que impulsado por el deseo rompe todos los tabúes. En el caso de la Mujer también rompe todos los tabúes. La mujer de Leonardo hace el papel de mujer sumisa ya que se ha casado con ella sin estar enamorado y están condenados a un matrimonio sin amor. La Suegra tiene una mentalidad muy propia de la España de antigua. Ella quiere cuidar las apariencias. Son personajes que tienen interiorizado un papel opresivo.
La Muerte se presenta como una mendiga que busca la complicidad de la luna para lograr sus objetivos. La Luna aparece encarnada en un leñador de cara empolvada. Esta idea de Lorca de representar físicamente a la luna como un leñador puede vincularse con el tema principal de la tragedia: el leñador, por su oficio, es aquél que siega el ciclo vital, que destruye la obra de la naturaleza. La oscuridad a los amantes y a la luna, al iluminar el terreno a pedido de la muerte, permite que los dos hombres se encuentren y se maten. El leñador, como figura macabra, corta de golpe la simiente, la vida joven.


Bodas de Sangre está lleno de simbolismo. Los personajes de La Luna y de la muerte son ejemplos de la personificación de los símbolos (en virtud de la cual, una fuerza o un concepto abstracto se plasma como un personaje dramático). Otros símbolos son la flor de naranja, que representan la inocencia y la santidad de la boda de los votos, y el color blanco, que representa la pureza. El azahar (flor de naranjo) es una flor blanca que simboliza la virginidad de La Novia. En el juego simbólico destaca de forma evidente la caracterización, la iluminación, el sonido, la organización, la estructura y los accesorios. Lorca también repite con frecuencia palabras e imágenes, como la plata, las ramas, la paloma, además de referencias a menudo a caballos, redondeces y ruedas, y los árboles de laurel. La canción de cuna de la segunda escena es una premonición de los acontecimientos por venir.
 


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